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martes, 13 de septiembre de 2011

El Hombre Nuevo Necesita Juguetes

Sin restar méritos al prestigio alcanzado por la educación cubana desde 1959; a mi juicio se ha pasado por alto la escasez de juguetes que ha padecido y padece la niñez en Cuba.

Mientras los rusos enviaban diariamente millonarias sumas de dinero, nuestros padres dejaban de dormir para comprarnos tres juguetes al año. En las escuelas y círculos infantiles la situación no era mejor. Pocos juguetes y exigua variedad y belleza. Incluso los comics (en Cuba le decimos muñequitos) hace algún tiempo eran escasos y no muy divertidos a causa del “realismo socialista” en el arte y la cultura del desaparecido campo socialista.

La Revolución Cubana abolió hace más de media centuria la propiedad privada, y eliminó la educación con fines de lucro. Se intentó crear un tipo de “hombre nuevo” que resultaría colectivista en su perspectiva y dispuesto a sacrificarse por el bien común. Se crearon las “becas”, instituciones escolares donde muchos niños y jóvenes permanecieron buena parte de su juventud. Conjuntamente surgieron organizaciones dirigidas por el Estado tales como la Organización de Pioneros, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza media, la Unión de Jóvenes Comunistas y muchas más.

Estos planes tuvieron un importante impacto en la sociedad cubana y deslumbraron a medio mundo por su novedad y éxitos en la preparación académica que lograron alcanzar muchos ciudadanos. Detrás de la exitosa estrategia estaban los educadores cubanos junto a los asesores rusos y alemanes del otrora campo socialista. Una ayuda pedagógica valiosa dada la reputación que gozan desde hace siglos las escuelas rusa y alemana.

En general los juguetes son caros. No obstante en la Cuba actual invito a mis lectores a que visiten las jugueterías del Hotel Habana Libre o la del Complejo Carlos III. Una muñeca o un camión que no vale más de 10 dólares en muchas partes del mundo, usted puede adquirirlas en esas tiendas con el salario mensual de un cirujano cubano. Un vehículo todoterreno con control remoto lo puede comprar si lo desea, con el salario de dos cirujanos. No le menciono las bicicletas BMX pues a lo mejor tengo que incluir el salario total de un team médico en el salón de operaciones.

Esta situación no es nueva. Lleva así décadas. Por eso cuando dicen que los niños cubanos son dichosos pues no carecen de lo elemental, les recuerdo a los “entusiastas” que un juguete es para un infante como el agua para los seres humanos, máxime en el mundo de la tecnología y el conocimiento.

Si le pregunta a una chica cuánto vale un playstation, quizás tenga dudas en contestarle. No obstante insista en saber los precios del mercado negro y entonces ella le dará todos los detalles que necesite, además de actualizarle en el cambio de moneda entre el CUC, el euro y el dólar.

No está mal que la infancia conozca el mundo que le rodea pero no estoy de acuerdo con los que dicen que Cuba no escatima recursos en la educación. Por los hechos serìa preferible decir que los escamotea. La lista no es corta:
Los libros de texto son poco atractivos, los maestros sin computadoras ni correo electrónico, 45% de las escuelas sin teléfonos, y con niños y niñas sin los juguetes que el esfuerzo de sus padres y maestros merecen darles.

En la Convención de los Derechos del Niño, en su artículo 3, inciso 1 se estipula:
“En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.”

Vender es un negocio legal, vender juguetes a precios exorbitantes es, a mi modo de ver, una estafa a nuestras hijas e hijos. Nos tratan como los colonialistas españoles a los indígenas: cambiando espejitos por oro.

sábado, 9 de julio de 2011

La Habana siglo XVIII. Escuelas Privadas de Negros Libres

Al comienzo del siglo XVIII, Cuba-subcolonia del Virreinato de España-continúa siendo considerada un lugar de paso donde florece el contrabando.

El clero controla la enseñanza, sobre todo la primaria; no obstante el incremento demográfico y un progresivo desarrollo económico promueven el interés de las familias por la educación en general, y del nivel primario en particular. Gradualmente los particulares y cabildos - quienes guardan semejanza con los municipios castellanos de la Edad Media- emprendieron la creación de escuelas de primeras letras.

Las existentes escuelas parroquiales y conventuales no eran suficientes, ni todas funcionaban con la efectividad requerida para la época. Estas carencias estimularon la cantidad y calidad de las escuelas autorizadas por el cabildo y directamente patrocinadas por particulares.

En el libro “La Historia de la Educación en Cuba”- volumen 2, página 68- aparece un interesante cuadro referido a maestros privados en La Habana. En él se destaca la presencia de maestros descendientes de negros y la matrícula compartida entre alumnos blancos y “de color”. Estos centros educativos se dedicaban a la enseñanza para varones.

Los autores Enrique Sosa y Alejandrina Penabad mencionan las descollantes labores realizadas por los padres betlemitas, la escuela para niñas educandas de San Francisco de Sales y otras escuelas parroquiales y conventuales no menos importantes.

Desde mucho antes existían las escuelitas de las “amigas”, ocupación de mujeres de confianza, negras libres, devenidas maestras por casualidad, quienes enseñaban doctrina religiosa, algo de escritura y lectura y un poco de costura a las niñas. Los infantes eran de ambos sexos, negros y blancos pobres.

Por su novedoso enfoque e interés histórico reproduzco un resumen sobre La Habana y la educación en el siglo XVIII (Ibid. Pág. 70)
1. Coexisten los maestros con escuelas y los docentes que daban clases a domicilio.
2. La necesidad de contables y “plumarios” - gracias al auge económico- impulsa la enseñanza de la matemática y la lengua española.
3. Aunque se privilegiaba la educación masculina, comenzaron a fundarse nuevas escuelas para niñas, dirigidas por las maestras seglares.
4. El maestro Miguel Maria Mocoroa funda una escuela pública nocturna para trabajadores.
5. El cabildo adquiere un papel más relevante en la enseñanza.
6. Dos proverbios caracterizan la realidad pedagógica de la época: “La letra con sangre entra” y “…pasa más hambre que un maestro de escuela”

viernes, 24 de junio de 2011

La Enseñanza de Párvulos en la Cuba Colonial

Vaya por adelantado que no pretendo sentar cátedra de cómo ha sido la historia de la Educación en Cuba. Por fortuna ya existen obras de gran alcance y erudición, entre ellas las de los profesores Enrique Sosa y Alejandrina Penabad – La Historia de la Educación en Cuba, Editorial Pueblo y Educación 1997- un título que deberá ser referente entre los profesionales del magisterio cuando se proyecte sentar nuevas bases en la enseñanza cubana actual.

Según lo publicado por Sosa y Penabad, la historia de la Educación en la Cuba colonial estuvo muy integrada a la de España y al resto de otras colonias americanas del imperio; cada cual con sus particularidades.

La educación de las niñas de la época era menos rigurosa que la de un varón, consistía en prepararlas para ser buenas esposas y madres. Aquellas doncellas de procedencia acomodada pudieron aprender con preceptores particulares o asistir a establecimientos especiales.

En la España del siglo XVI y XVII se les conocía como “amigas” o “migas” a las mujeres respetables que recibían y enseñaban en sus casas a niñas pequeñas. Estas damas en su mayoría carecían de licencia para enseñar pero se les exigía limpieza y decoro junto a una intachable conducta moral.

Cuba dio en sus inicios pasos muy tímidos en la educación y la cultura, debido tal vez, a la carencia de significativos yacimientos de oro que sí poseía el resto de las colonias españolas.

Durante los siglos XVI y hasta principio del XIX la enseñanza estuvo dirigida fundamentalmente por la Iglesia, aunque bajo supervisión del Real Patronato de Indias (función delegada por el Papa en varias instancias a favor de la monarquía española). Es bueno destacar en la educación de la época la notable participación de instituciones civiles e incluso individuos independientes.

En la segunda mitad del siglo XVII o comienzos del XVIII, aparecieron las primeras “amigas” en Cuba. Las fuentes consultadas revelan que al parecer, desde el comienzo fueron negras libres, en su mayoría trabajando por un escaso estipendio, con frecuencia se le pagaba en especie y no pocas cuidaban niños y niñas sin recibir paga alguna. Como cuidadoras de párvulos trabajaron sin la tutela de la Iglesia, los cabildos y los alcaldes examinadores hasta el siglo XIX.

Los indoamericanos fueron considerados en el orden jurídico “vasallos libres” de la Corona Española, en numerosos documentos se ordenaba su adoctrinamiento e instrucción en las primeras letras. Por tanto la reglamentación de la esclavitud en las Leyes de Indias estuvo generalmente dedicada a los negros. Como parte de los segregados en la educación colonial, permanecieron siempre al margen de la enseñanza escolarizada. Aquellos esclavos con alguna instrucción eran los menos.

El politólogo y economista Esteban Morales ha mencionado la escasez de representatividad racial en nuestros libros de texto, la situación tal y como él la expone: “…el pensamiento dominante sobre la raza en Cuba, hoy, parece ser aquel que dentro del siglo XIX asumían los liberales… liderados por José A. Saco…” (Racismo un problema por resolver, entrevista con la periodista Patricia Grogg )

Según creo, la obra de Enrique Sosa y Alejandrina Penabad – La Historia de la Educación en Cuba- resulta de un valor educativo y social muy estimable.

1. Sin proponérselo revalorizan el rol social de los negros desde la colonia a través de diversos documentos. Uno de ellos, las primeras cuidadoras de párvulos-”amigas”eran -en su mayoría- negras, con el prestigio moral necesario para desempeñar esta labor durante siglos, aún cuando muchas carecían del adiestramiento académico pertinente.

2. La enseñanza de las ciencias sociales que utiliza la escuela cubana actual acentúa la carencia de conciencia racial de gran parte de los descendientes de negros.